Tras su inesperado viaje a las Finales, Spurs saben que volver no será fácil.

ES UN DOMINGO BOCHORNOSO de septiembre en el Frost Bank Center, y aún faltan poco más de dos semanas para el día de atención a los medios de los San Antonio Spurs.

Mientras el sol se asoma por la entrada este del recinto, la condensación resbala por los ventanales que van del suelo al techo; un reflejo del 86 % de humedad en el exterior, que recuerda a la presión que se vive dentro del edificio, donde los aficionados compiten por un lugar en ‘los Jackals’, el grupo de seguidores de los Spurs seleccionado personalmente por Victor Wembanyama.

«Es algo que nunca se había hecho a este nivel», comenta Aidan Sterling, presidente de los Jackals. «Sé que entre quienes no formaban parte del grupo el año pasado —los nuevos—, hay muchos nervios».

También hay inquietud entre algunos de los miembros que regresan. Y es que, a menos que hayan obtenido la distinción de ‘líder de la manada’, su permanencia no está garantizada para esta temporada. Del mismo modo, los Spurs tampoco tienen asegurado un puesto en las Finales de la NBA de 2026-27, a pesar de su sorprendente trayectoria la temporada pasada, que puso fin a una sequía de seis años sin alcanzar la postemporada y cautivó a los aficionados.

«Hay mucha competencia», señala uno de los líderes de la manada. «Haber formado parte del grupo la temporada pasada no te garantiza un lugar este año».

Es una realidad que los Spurs conocen a la perfección al evaluar sus perspectivas para la próxima temporada frente a la durísima Conferencia Oeste de la NBA —sin olvidar una Conferencia Este que ha mejorado notablemente—, y teniendo en cuenta que ningún equipo ha logrado llegar a las Finales en temporadas consecutivas desde los Golden State Warriors de 2018-19. Por eso, Wembanyama y el resto del equipo se muestran cautelosos al hablar de las altísimas expectativas que recaen sobre el club, tras haber logrado 28 victorias más que el año anterior y haber alcanzado las Finales. Ya antes de empezar la temporada pasada, Wembanyama llamó la atención al revelar que el objetivo del equipo era clasificarse para la postemporada entre los seis mejores equipos de la conferencia.

Luego, durante la jornada de atención a los medios de septiembre, Wembanyama comentó: «No podría imaginar una motivación mejor» tras haber perdido la serie de las Finales de la NBA por 4-1 ante los New York Knicks. El jugador de 22 años fue el único miembro de los Spurs que, ese día, habló abiertamente sobre detalles específicos respecto a las expectativas para la próxima temporada.

«Tenemos ciertos objetivos que mantendremos en privado entre nosotros, como compañeros de equipo», dijo Wembanyama. «Ganamos la Conferencia Oeste el año pasado. No queremos lograr menos este año. Queremos ser el primer cabeza de serie y luego seguir luchando por mantener ese puesto de privilegio».

Para lograrlo, San Antonio planea apoyarse en su proceso habitual para construir el éxito, tal como lo ha hecho durante décadas. Es el mismo enfoque que utilizaron los Spurs la temporada pasada, centrándose en la mejora interna y en el trabajo diario para gestionar una temporada regular de 82 partidos y una postemporada extensa.

A su juicio, esa es la única manera de regresar al escenario más importante de este deporte.

Se trata de una metodología que se remonta a la etapa de 29 temporadas del exentrenador Gregg Popovich, periodo en el que San Antonio consolidó una dinastía en el sur de Texas que cosechó cinco títulos y alcanzó una racha récord de 22 participaciones consecutivas en los playoffs.

En la última jornada de atención a los medios de Popovich como entrenador principal —durante la segunda temporada de Wembanyama—, el miembro del Salón de la Fama explicó: «Incluso cuando éramos un equipo con nivel de campeonato, nunca decíamos que íbamos a ganar un número determinado de partidos. Eso nunca fue tema de discusión».

Y sigue sin serlo, aun con una nueva dirección al mando.

«Nuestra expectativa es seguir intentando mejorar y ser la mejor versión posible de este equipo», afirmó el entrenador de los Spurs, Mitch Johnson. «Las expectativas son algo así como los grandes partidos, ¿verdad? Conllevan un entusiasmo, una emoción, unas críticas y unas opiniones añadidas. He vivido ambas situaciones en esta liga y me quedo con las expectativas».

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