Con un triple de dos carreras y una joya a la defensiva, el antesalista dominicano lideró el triunfo 9-3 sobre Chicago.
José Ramírez esperó hasta el tercer partido para aparecer en la Serie Divisional, pero cuando lo hizo, los Guardianes de Cleveland encontraron la fórmula para mantenerse con vida.
El antesalista dominicano conectó sus primeros dos hits de la serie, produjo dos carreras con un triple en el octavo episodio y protagonizó una jugada defensiva determinante para que Cleveland venciera 9-3 a los Medias Blancas de Chicago, redujera a 2-1 la ventaja en la serie al mejor de cinco partidos y evitara la eliminación.
Ramírez había llegado a la postemporada después de un tramo final complicado, afectado durante buena parte de la segunda mitad por una lesión en la muñeca.
Su lento comienzo ofensivo en los playoffs aumentó las dudas, pero el miércoles respondió en todos los aspectos del juego y encabezó la reacción de unos Guardianes que necesitaban urgentemente una victoria.
El pitcheo también tuvo una actuación sobresaliente. Cleveland consiguió 19 ponches, récord para un partido de postemporada de nueve entradas. Foster Griffin (1-0), quien no lanzaba desde el 23 de septiembre después de que los Guardianes aseguraran el segundo puesto de la Liga Americana y descansaran en la ronda de comodines, se encargó de iniciar la recuperación desde el montículo.










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