Marvel ha educado a su público para que no abandone la sala cuando cree que todo terminó. Al fanático de los Toros le conviene adoptar la costumbre. Los Gigantes del Cibao vencieron 7–6 a los Toros del Este en diez entradas, en el único partido de la LIDOM del 22 de octubre de 2026, y se reservaron la mejor parte para cuando el visitante ya tenía motivos para sonreír.
Había una sola película en cartelera. Alcanzó para que alguien saliera diciendo que le gustó más el primer final.
El 6–5 era un adelanto
Los equipos llegaron al Julián Javier empatados con récord de 3–2, disputándose el segundo lugar. El encuentro necesitó entradas extras y los Toros tomaron ventaja 6–5 en la alta del décimo.
Después del no-hitter que les había lanzado el Licey la noche anterior, se entiende que la fanaticada naranja quisiera pasar de página. Seis carreras, ventaja en extrainnings y la posibilidad de regresar a casa hablando de otra cosa.
Pero el orden de los turnos tenía un inconveniente: faltaban los Gigantes.
Caballito seguía sentado. Todavía no habían encendido las luces.
Dos carreras después, cambió la reseña
Los Gigantes anotaron dos veces en la baja del décimo y dejaron a los Toros en el terreno. Un error defensivo del conjunto romanense intervino en el desenlace del 7–6.
La escena postcréditos traía un blooper. Solo que esta vez quienes se rieron fueron los del equipo contrario y hoy ya muchos entienden el riesgo de dar por terminada una historia mientras al otro todavía le queda batear.

Los Gigantes venían de remontarle al Escogido con nueve carreras en el octavo. Al día siguiente necesitaron dos en el décimo. Van ajustando el presupuesto, aunque mantienen la costumbre de resolver tarde.
Cuatro equipos tuvieron libre; el Torito, no
La victoria dejó a los Gigantes solos en segundo lugar con 4–2, detrás de los Tigres del Licey, con 4–1. Los Toros quedaron en 3–3.
Licey, Escogido, Águilas y Estrellas descansaron. Sus fanáticos pudieron seguir el único encuentro de la jornada con ese placer un poco malicioso de saber que, pase lo que pase, hoy el meme no es contigo.
Al taurino le tocó aprender la lección más incómoda del cine: a veces uno se queda hasta el final y tampoco sale contento.













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