! Republica Dominica no debe aportar recursos militares en Haití.

BocaChica República Dominicana 2/11/2026

La República Dominicana debe salvaguardar su frontera con Haití sin intervenir militarmente su territorio ni incorporarse a la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF). Esta posición responde a principios constitucionales de soberanía y de no intervención, a la Carta de las Naciones Unidas y a una compleja historia binacional que exige prudencia estratégica.

Relaciones que arrastran viejas heridas desde la división colonial franco-española, los Tratados de Ryswick y Aranjuez, el Degüello de Moca (1805), la cruenta ocupación haitiana (1822-1844), las guerras independentistas y la masacre de haitianos del 1937. Aunque los acuerdos de 1929 y 1936 definieron los límites fronterizos, una incursión militar dominicana podría reactivar desconfianza y las tensiones históricas.

La respuesta nacional debe combinar diplomacia firme y defensa militar proactiva dentro de nuestro territorio. El artículo 2 de la Carta de la ONU protege la igualdad soberana, la integridad territorial y no intervención, y prohíbe el uso de la fuerza, salvo las excepciones del derecho internacional. Estos principios desaconsejan acciones unilaterales en Haití.

En el plano interno, el artículo 3 de nuestra Constitución reafirma la soberanía y no intervención militar; el artículo 259 define el carácter defensivo de las Fuerzas Armadas. Cualquier participación militar en el exterior exige examinar sus fundamentos jurídicos y las autorizaciones correspondientes.

El artículo 260, prioriza la lucha contra actividades criminales transnacionales que amenacen los intereses nacionales y la respuesta ante desastres. Este mandato respalda la vigilancia y control frente al tráfico de armas, drogas y migrantes dentro del marco legal y respetando la soberanía haitiana.

Existen precedentes de participación dominicana en operaciones exteriores. Entre 2003-2004, aproximadamente 600 militares de la Fuerza de Tarea Quisqueya I y II fueron desplegados en Irak, integrados a la Brigada Multinacional Plus Ultra, bajo mando español, tras un decreto presidencial y aprobación del Congreso; también ha habido observadores dominicanos en misiones de paz de la ONU.

La actual movilización fronteriza responde a una estrategia de “contención defensiva y blindaje territorial” ante la crisis política y social de Haití, bajo el control de bandas armadas, que busca proteger las provincias limítrofes y evitar que el tráfico ilícito y la violencia se desborde ha suelo dominicano.

Durante “La Semanal” del 26 de octubre, el presidente Luis Abinader afirmó que la frontera registra su mayor nivel de protección, con el despliegue de dos batallones adicionales, artillería y tecnología militar. Advirtió que no permitirá la presencia de bandas criminales haitianas a menos de 20 kilómetros de la frontera, y señaló que los mercados binacionales operan con normalidad bajo estrictos controles biométricos.

Asimismo, indicó que el país mantiene coordinación logística y de inteligencia con otros países, incluido El Salvador, para respaldar la estabilización de Haití sin desplegar tropas allí. La cooperación internacional debe fortalecer la seguridad regional sin asumir responsabilidades que primordialmente corresponden a Haití y a organismos multilaterales.

No sé cuál es el propósito de la campaña interna y externa de desprestigio sobre las municiones y la no intervención en Haití, basada en datos tergiversados y manipulados que buscan restar credibilidad y desconfianza en las instituciones del Estado y unas Fuerzas Armadas, hoy más fortalecidas, equipadas y tecnificadas que nunca con un despliegue histórico sin precedentes de más de 12 mil soldados en la frontera sin cruzar hacia el Oeste desde 1844 hasta la fecha. Es mejor “tener unas FF.AA y no necesitarlas, que no tenerlas y necesitarlas” ante la compleja realidad haitiana.

Recordemos que el 14 de mayo 2025, Abinader reunió en el Ministerio de Defensa a los expresidentes Leonel Fernández, Danilo Medina, Hipólito Mejía, partidos políticos y el Consejo Económico y Social, encuentro que impulsó una política de Estado frente a la desbordante inmigración haitiana, y de suministrarles informes periódicos de seguridad y del estricto cumplimiento de las leyes migratorias.

Hoy conviene retomar ese dialogo entre el presidente y los exmandatarios para asumir una postura de Estado que transmita cohesión nacional, contrarreste la desinformación y refuerce la legitimidad de las medidas defensivas de la República Dominicana. Debemos proteger nuestra soberanía e integridad territorial, y exigir un compromiso internacional con Haití, manteniendo una estrategia de seguridad fronteriza firme, prudente y sostenible.   

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